La leyenda del Bisonte Blanco

En la actualidad sólo quedan bisontes en América del Norte, Canadá y USA, y en Europa. El bisonte americano, Bison bison, vive en praderas y es más grande. Su área de distribución primitiva incluía también el norte de México y llegó a alcanzar una población de 10 millones de ejemplares. La llegada del colonizador blanco y su particular sentido de la caza redujo la cantidad a 750 individuos en 1890. Hoy hay 350000 y se proyecta su reintrodución en tierras aztecas.

El pariente del otro lado del océano, Bison bonasus, es un animal de bosque. Originalmente se encontraba desde la Península Ibérica, como puede apreciarse en las pinturas de Altamira, hasta tierras asiáticas, el norte de Irán. La caza eliminó a todos los ejemplares salvajes. En 1923 se reunieron en Polonia los últimos 12 supervivientes, que provenían de zoológicos. Sin ellos la especie se hubiera extinguido irremisiblemente. Hoy son unos 4000, pero no suficientes para garantizar su continuidad. La diversidad genética es baja y los bisontes actuales son poco resistentes a enfermedades comunes.

Gran parte de los nativos norteamericanos sustentaban su economía en la explotación del bisonte. Les provenía de carne, combustible, vestidos, vivienda y objetos rituales. Este animal se convirtió en un símbolo religioso, un regalo de los dioses a los humanos.

Una bella mujer vestida con blancas pieles llegó un día al mundo, enviada por el creador Wakan Tanka. Se presentó ante los Sioux. Les mostró los misteriosos secretos de la vida y les enseño habilidades mágicas, entre ellas el uso del tabaco como puente con el más allá. El ritual exige ofrecer el humo a los cuatro puntos cardinales, al cielo y la tierra, en un objeto mágico traído por ella, la pipa ritual, llamado Calumet en lengua Sioux.

Cuando la enviada de los espíritus hubo mostrado estos conocimientos esenciales a los nativos, se transmutó en un bisonte blanco y se marchó. Prometió volver, con esta misma apariencia, cuando se hubieran cumplido los cuatro ciclos del hombre, para seguir cuidando de los suyos.

Por eso, cada vez que nace un bisonte blanco, los indios norteamericanos renuevan su esperanza en la llegada de tiempos mejores. Quizás la Mujer Espíritu Búfalo Blanco les ayude a recuperar sus tierras y su cultura, expulsando al ladrón Hombre Blanco.

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