Todos somos mutantes (II)

Los factores que producen las mutaciones acompañan a los seres vivos desde el minuto cero. Son el motor de la evolución. Pero como veíamos en el post anterior en la mayoría de las veces generan descendientes con taras o modifican las células sanas generando enfermedades terribles, en particular, cánceres.La Naturaleza, sin intervención humana, poseé un arsenal de estos agentes. La humanidad interviene aumentando la exposición a ellos y creando algunos nuevos. Es el terrible precio a pagar por el progreso industrial y conforme pasan los días cada vez es más alto.

Algunos agentes mutagénicos:

• Radiación ultravioleta: Esta radiación, invisible a nuestros ojos, forma parte de la luz solar y la capa de ozono de la atmósfera terrestre absorbe la mayoría de estos rayos. Pero la emisión de ciertos gases por la actividad humana esta debilitando este escudo y, pese a las cremas solares, cada vez se dan más casos de cáncer de piel.

• Radioactividad: Es una propiedad de la materia, pero desde su descubrimiento y posterior uso en la guerra o en la producción de energía, pende sobre nuestra cabeza, como una espada colgando de un fino hilo, a modo de la clásica Espada de Damocles. 

• Rayos cósmicos: También emitidos por el Sol (y otras estrellas). La Tierra los repele gracias a su campo magnético. En los viajes espaciales suponen un grave problema, los aislamientos que conocemos hasta la fecha son totalmente insuficientes. Hasta que no se encuentre la solución los viajes estelares nunca serán seguros.

• Metales pesados: La minería los ha desperdigado por los suelos y las aguas del mundo. Están presentes en muchos alimentos, particularmente, el pescado.

• Insecticidas: Estos sí son obra nuestra. Aunque muchos se han retirado del mercado, los nuevos no son mucho mejores. También están en las cadenas alimenticias, como el anterior, acumulandose en los animales que consumimos.

• Tabaco: Junto con el papel blanqueado y los más de 100 aditivos que les añaden las tabacaleras para que enganche más.

• Colorantes y conservantes alimenticios: Pocos son buenos, los de origen natural son los únicos seguros.

• Gases industriales: Particularmente los que provienen de combustibles fósiles.

• Rayos X: Imprescindibles para la medicina, han de ser usados sólo en casos necesarios, mucho personal sanitario se ha visto afectado por usarlos sin los protocolos necesarios. 

• Amianto: Muy utilizado como aislamiento térmico y producción del material de construcción uralita. En los países desarrollados ya no se utiliza, pero desde hace poco.

• Dioxinas: Producidas por erupciones volcánicas, incendios forestales, industrias papeleras y usadas como insecticidas, se incorporan en las cadenas alimenticias de la Naturaleza.

• Medicamentos: A mediados del siglo XX, un laboratorio alemán comercializó un producto para eliminar ciertas molestias asociadas al embarazo, la Talidamida. El resultado fue el nacimiento de multitud de niños con deformidades en las extremidades.

El ADN es sinónimo de vida, contiene la información necesaria para construir organismos y hacerles funcionar, pero también es muy sensible a las alteraciones del medio natural por la intervención humana y a la manipulación bioquìmica. Es nuestra fortaleza y también nuestra debilidad. Lo que fue un principio, también puede ser un final. Espero que la comunidad terrestre se mentalice que porque conozcamos la punta del iceberg de la Genetiica, podamos seguir tratando la Naturaleza a patadas. No somos los Reyes del Universo.

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