Mareas Rojas

Las aguas del Nilo se convirtieron en sangre. Esa fue la primera de las plagas que el dios de Moisés le envió al malvado faraón y la más antigua referencia a un fenómeno natural que se repite en nuestros días, la Marea Roja. 

En anteriores posts hablábamos del boom de las algas verdes, clorofíceas, como respuesta a una aportación de vertidos al medio acuático. A consecuencia de esto las aguas se volvían turbias, pobres en oxígeno y biodiversidad. En este caso, los microorganismos que aumentan exponencialmente su población y tiñen las aguas, saladas o dulces, de tonalidades rojizas, son otro grupo de algas, los dinoflagelados. La concentración de microalgas puede llegar a millones de células por milímetro cúbico.

Los dinoflagelados forman parte del fitoplancton marino y fluvial. Ocupan la base de la pirámide alimenticia junto con otras algas, las diatomeas. Los colores rojos de los dinoflagelados se deben a los pigmentos fotosintéticos que esmascaran la clorofila. Muchos organismos, el escalón superior, se alimentan exclusivamente de ellas y a su vez alimentan al siguiente escalón, que también alimenta otro, y así, hasta llegar al vértice, ocupado por los superpredadores. Estas microalgas poseen dos flagelos que les sirven de medio de locomoción, algunas especies, por ejemplo la Noctiluca, producen bioluminiscencia. En ciertas noches se observan extraños fenómenos luminosos de formas cambiantes y fantasmales en las oscuras aguas. 

No se conoce cual es la causa última de las mareas rojas, aunque si sabemos que las altas temperaturas y la contaminación son factores acelerantes. Los animales filtradores son los que primero acusan el boom de las aguas rojas. Las almejas, berberechos, navajas, ostras, vieiras que se alimentan de fitoplancton, cuando la marabunta de dinoflagelados ocupa el mar, se saturan de ellos y se convierten en veneno para los futuros consumidores humanos, aunque también pueden ocasionar gran mortandad en los peces. Los dinoflagelados que habitualmente  constituyen la dieta de estos moluscos, no son los mismos que los causantes de las mareas rojas, abundantes en toxinas. Científicamente, estos problemas ambientales se conocen como FANs, Floraciones Algales Nocivas.

Los trastornos que producen a los humanos pueden ser gástricos, paralizantes y neurotóxicos. En muchos casos, si la ingesta es grande o la atención médica tardía, pueden quedar secuelas o producirse la muerte.

La Marea Roja, en ciertas temporadas, se expande por las rías gallegas envenenando el marisco. Las autoridades prohíben el consumo y obligan a los productores a depurar las almejas, mejillones y demás, antes de introducirlos en el mercado. Sólo es preciso mantener el marisco en agua limpia unas semanas y vuelve a ser comestible. El problema es que los furtivos no reparan en mareas rojas y lo venden a restaurantes igualmente desaprensivos. Todos los años se producen graves intoxicaciones. Los furtivos son, allá donde actuan, los trolls que engordan a expensas de los desastres ambientales. La neutralización de estos indeseables es tarea común de la ciudadanía y las autoridades, un poco miopes cuando les conviene.

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