El Doctor Frankenstein contra Los Perroflautas

Las dos disciplinas más notables dentro de la Biología, desde los años sesenta a la actualidad, son la Genética y la Ecología. En ninguna otra rama de las Ciencias Naturales se ha invertido tanto trabajo, tiempo y polémicas..

De la misma manera que los físicos teóricos han creado dos bandos irreconciliables sobre la interpretación del Universo, la Mecánica Cuántica, encabezada por los seguidores de Schrödinger y la Mecánica Relativista, sostenida por los fans de Einstein; los biológos han creado dos partidos científicos:

Están los que consideran que todo lo que significa la vida está escrito en el ADN, nadie es libre en la Naturaleza, únicamente seguimos instrucciones escritas en nuestros ácidos nucleicos. Los ambientalistas, el otro bando, dicen que es Medio Ambiente (sean condiciones físicas, químicas, bioquímicas, biológicas, climáticas, geológicas, etc) quién determina como debe organizarse la vida.

Resumiendo: ¿Mandan los genes o domina el ambiente?
La Física Teorica se apoya en los experimentos diseñados por la Fisica Aplicada, cuya misión es verificar hipótesis con mediciones reales de los fenómenos estudiados. Las pruebas han demostrado que las dos teorías de la Mecánica son ciertas, unas aciertan plénamente en la predicción de ciertos fenómenos y fallan en otros que si aciertan los adversarios.

Conclusión: Ambas teorías son insuficientes, necesitan una teoría de rango superior que las unifique. En las Ciencias Naturales ocurre lo mismo, la Genética es incapaz de explicar el cambio climático o las comunidades marinas y la Ecología no sabe explicar las mutaciones ni las enfermedades hereditarias.

Ante los desafíos de la sociedad moderna los Ecólogos y los Genetistas se miran de reojo. Los primeros tienen miedo de los organismos transgénicos que pueden actuar como especies invasoras dañinas en los frágiles ecosistemas actuales. Los segundos piensan que los ecólogos tienen miedo del progreso, al que odian sin motivo. Son retrógrados y temerosos, su ciencia es confusa y demasiado ambiciosa. Los Genetistas afirman poseer la clave divina, no tener miedo a ser dioses, y qué su ciencia es de verdad, no asunto de perroflautas. Los Ecólogos opinan que el Doctor Frankenstein decía lo mismo y después no pudo controlar a su amado monstruo.

La energía nuclear es un poder inmenso, sobre todo destructor. El conocimiento de la genética también conlleva poder. Un científico loco podría acabar con la humanidad con una cepa de virus. Un conocedor de la Ecología no posee habilidades de ese tipo, lo suyo es analizar y comprender el ecosistema, aconsejar ciertos usos o desaconsejarlas. Las leyes que rigen los ecosistemas no actúan de forma inmediata y además son muchísimas. Estos sistemas dependen de innumerables factores en equilibrio. En el funcionamiento de ADN, los fenómenos ocurren a mayor velocidad y sólo rigen unas pocas leyes, no hay mucho lugar para el azar o la casualidad. Todo tiene una causa.

Es preciso una integración de teorías y de objetivos. Que la ciencia se independice de los intereses ecónomicos de las grandes empresas farmacéuticas, energéticas o agrícolas. Las pretensiones de los inversores y beneficiarios van en contra de los intereses y futuro de la humanidad. Si los Ecólogos y Genetistas no estuvieran en mitad de la batalla, quizá ya tendríamos la teoría que lo explicará todo, o casi todo. Así, el cambio climático o la enfermedes hereditarias, serían pesadillas del pasado.  

   

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