El Microbio más grande del Mundo

Cabo de Gata, en pleno mes de julio, es un hermoso infierno. El aire es reseco y ardiente, no corre una brizna de viento a las dos de la tarde. El cielo, de un azul escandaloso, no tiene nubes. Estoy a la sombra de una enorme chumbera a 41°C, inmerso en un ensordecedor y delirante concierto de todas las cigarras de Almería. Soy un estudiante de botánica sin coche que lleva ya tres autobuses en el cuerpo para encontrar un extraño organismo que sólo crece en la hojarasca de las chumbera ¿Por qué me fui tan lejos a buscar una chumbera? No podía elegir una de cualquier sitio y busque un paraje original.

Recogí del suelo los restos secos de la pinchosa planta y los introduje en varios sobres de papel, que luego rotulé con la fecha y el lugar de la recogida. Con el objetivo logrado, otro autobús y un par de coches que se detuvieron cuando hacia autostop, logré llegar al laboratorio de Botánica. 
Deposité el contenido de uno de los sobres en una bandeja de plástico, lo hidraté con un vaporizador y lo puse en un lugar oscuro. Después guardé los sobres restantes y me marché a casa dos días.
Al tercer día regrese al laboratorio y puse bajo la lupa binocular un fragmento de la hojarasca húmeda de chumbera. No tarde en divisar a la bestia, de tonalidades anaranjados y su peculiar forma de abanico de gelatina viscosa. 

Es un raro organismo, clasificado dentro del Reino de los Hongos, pero es capaz de reptar por el sustrato buscando alimento o humedad. El ejemplar medía escasamente unos milímetros, pero puede alcanzar el tamaño de una mano en las condiciones adecuadas. Los micólogos (especialistas en hongos) llaman a estos seres Mixomicetes y no son, desde luego, tan famosos como el boletus o la trufa, tampoco fabrican vino o pan, ni siquiera son patógenos o psicotrópicos. Su importancia radica en su carácter fronterizo entre reinos y su peculiar ciclo vital, donde no está claro si es un individuo o muchos.
La lupa se quedó corta, necesitaba más aumentos. Recurrí al microscopio óptico, capaz de aumentar 1000 veces la imagen. Para eso tomé un pequeño fragmento del bicho y lo puse en un soporte de cristal llamado portaobjetos y justo encima otra pieza, también de cristal, el cubreobjetos. Vi que la masa gelatinosa era una única célula con múltiples núcleos. Lo normal en la mayoría de los casos es un núcleo por célula, pero en mi observación, los núcleos (donde está el ADN) nadaban en una masa de materia viva (citoplasma) sin membranas ni paredes separadores.

Si observaramos cualquier otro hongo pluricelular se verían células individuales agrupadas en forma de colmena, pero separadas por tabiques más o menos rígidos. Este no es el caso. Lo que estoy estudiando es un ser unicelular. Un puñetero microbio gigante, el Godzilla de los microbios.
Ha pasado una semana y sobre los restos de la chumbera que deje en remojo han crecido siete mixos, al principio eran de pocos milímetros, pero pueden desplazarse un centímetro diario. Cuando dos mixos se tropiezan se fusionan y forman uno más grande, de modo que ahora solo hay uno y ya supera los 10 cm de diametro. 

He suprimido las vaporizaciones de agua. Esperaré a que la hojarasca esté tan seca como cuando la recogí. Anoto los cambios cada veinticuatro horas.
Día 1. No se aprecian cambios en el mixo. La materia vegetal sigue hidratada.
Día 2. La hojarasca está casi seca. El espécimen está encojiendo, ahora ocupa la mitad de superficie y ha detenido su movimiento.
Día 3. El sustrato está seco. El mixo está oscureciendose y mimetizandose con su entorno. Su cuerpo gelatinoso está haciéndose rígido.
Día 4. Se han formado protuberancias en la masa corporal, completamente rígida, ahora casi indistinguible del fondo.
Día 5. Las protuberancias se han desarrollado y parecen setas en miniatura, con el tamaño de una cabeza de alfiler. 

Día 6. He observado una de las cabezuelas al micro y esta repleto de esporas reproductivas. La masa celular con núcleos se ha convertido en células individuales protegidas por una pared resistente.

Día 7. He sembrado las esporas sobre hojarasca de chumbera previamente esterilizada y humedecida después con agua destilada.

Día 10. Las esporas han germinado y cada una ha dado un pequeño abanico anaranjado, el microbio más grande del mundo. El ciclo vital se ha cerrado. Me voy de cañas con los otros pringados del laboratorio. 

  

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