Plantas trepadoras: La batalla por la luz (l)

Las plantas trepadoras, también conocidas como lianas o bejucos, son una adaptación de los vegetales para competir por la luz y el espacio. Estas plantas, arraigadas en el suelo, disputan a los árboles su hegemonía. Ellos, dotados de poderosos troncos, alcanzan las alturas y evitan la triste sombra del sotobosque. Las lianas resuelven el problema con un gasto menor en materiales y energía. Son capaces de trepar por el tronco y ramas de sus gigantes adversarios y alcanzar la preciada luz solar. También pueden ascender utilizando piedras, muros, postes eléctricos, lo que sea, en su afán por recibir rayos solares.

Los tallos son cables largos, resistententes a la flexión y a la torsión. Tarzán conoce mejor que nadie las fortaleza de las lianas selvaticas, capaces de soportar su peso en sus rápidos movimientos de desplazamiento de arból a árbol. Sus padres adoptivos fueron buenos profesores. Las poblaciones nativas también las usan como cuerdas, ya sea para la construcción de sus chozas o para fabricar redes de pesca.

Las especies vegetales mediante mecanismos evolutivos han formado diferentes estructuras para trepar :

Ramas laterales a modo de ganchos.

Este es el caso de Solanum dulcamara, también conocida con el nombre de adela, es originaria del Mediterráneo. Tiene flores violetas y venenosos frutos rojos.

Pelos rígidos:

Usados, entre otras plantas, por el lúpulo, uno de los ingredientes de la cerveza. Es el que le da el clásico sabor amargo. En nomenclatura científica este vegetal es conocido como Humulus lupulus. Crece de forma natural en Europa, Asia menor y Norteamérica. Las flores femeninas, agrupadas en forma de una espiga escamosa son el agente saborizante que usan los cerveceros.

Espinas:

Es la estrategia de Lycium barbatum, originaria de China. Sus frutos son conocidos como bayas goji, muy utilizadas en la medicina oriental tradicional y actualmente famosas en todo el mundo como un revitalizante, a la manera de una bebida energética.

Raices:

En los tallos de la hiedra, Hedera helix, común en la jardinería, crecen unas raicillas cuya misión no es absorver agua y minerales. Sirven para sujetarse en los muros o troncos donde esta venenosa enredadera forma sus hermosos tapices.

Zarcillos:

Son tallos modificados, sin hojas y capaces de rodear cualquier elemento de soporte. Las parras que producen las uvas de mesa emplean los zarcillos y muchos cultivadores aprovechan está propiedad para obtener porches vegetales.

Discos adhesivos:

Son una variante de los zarcillos, pero en vez de enrollarse, actuan como ventosas. El arbusto Parthenocissus, originario de Japón y Corea es un buen ejemplo de esta adaptación morfológica.

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