El Microbio más grande del Mundo

Cabo de Gata, en pleno mes de julio, es un hermoso infierno. El aire es reseco y ardiente, no corre una brizna de viento a las dos de la tarde. El cielo, de un azul escandaloso, no tiene nubes. Estoy a la sombra de una enorme chumbera a 41°C, inmerso en un ensordecedor y delirante…